Tras tratar un tumor con quimioterapia y radioterapia, se pueden originar unas
células que se conocen como senescentes. Son
células que no se dividen, están involucradas en el proceso de envejecimiento y son resistentes a la muerte celular, pero todavía son activas metabólicamente en el cuerpo humano. Cuando se acumulan, pueden poner en riesgo la recuperación de los pacientes.